| Este
grupo de niños, que comenzó
su gira por Argentina el 21 de junio actuando
en la Embajada de España, recorrerá
el país con su canto, llegando a
Córdoba el 30 de junio.
El
viernes 1 de julio a las 12.30 en la Iglesia
de la antigua Estancia Jesuítica
de Alta Gracia, ofrecerán
un concierto de música barroco misional.
El
Coro de la Escuela de Música de
San Ignacio de Moxos, integrado por
35 músicos, estará acompañado
por su directora Raquel Maldonado,
la religiosa María Jesús
Echarri y Piotr Nawrot, una eminencia
en barroco misional americano.
Esta
importante gira internacional está
bajo la responsabilidad organizativa de
Miguel Frías, de la Estancia
Jesuítica de Santa Catalina.
Auspician
este evento la Embajada de España
y la Embajada de Bolivia en Argentina.
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El
Coro y Orquesta de San Ignacio de Moxos
Concierto de Música Barroca Misional de Moxos
y Chiquitos Dirigido
por Raquel Maldonado
"San
Ignacio de Moxos, es un pueblo de la amazonia
boliviana situado a 93 Kilómetros de Trinidad,
capital del departamento del Beni.
El polaco Piotr Nawrot, religioso de la Congregación
del Verbo Divino, ha iniciado hace pocos años
un arduo proceso de recuperación del archivo
musical del barroco misional de Moxos, como hizo
antes con el de Chiquitos.
Si se ha salvado en su mayor parte, es gracias
a los indígenas que celosamente lo protegieron
tras la expulsión de los jesuitas y fueron
copiando las partituras a medida que se iban deteriorando,
de manera que han llegado hasta nuestros días.
Son los ancianos quienes las protegen como tesoros,
pero gracias a la mediación del P. Enrique
Jordá SJ, en quien confiaban porque durante
años se jugó incluso la vida por
las reivindicaciones indígenas, estos las
han cedido para la creación de un archivo
que garantice su conservación en condiciones
óptimas y su recuperación sonora
como parte del repertorio de orquestas como la
de San Ignacio.
El P. Francisco Javier Eder decía ya en
1769 de los indígenas de Moxos, que "ellos
mismos trabajaban toda clase de instrumentos,
fuesen de cuerda o de viento, y ejecutaban con
admirable armonía y suavidad todas las
sinfonías compuestas por nuestros más
célebres maestros".
Al poco tiempo de empezar su labor, los jesuitas
se quedaron sorprendidos al ver que no sólo
había músicos entre los nativos,
sino que también había compositores.
En efecto, los jesuitas enseñaron música
a los pobladores locales y pronto estos ocuparon
sus lugares en el coro, como solitas, instrumentistas,
copistas, constructores de instrumentos e incluso
maestros de capilla. Muchos que no sabían
ni leer ni escribir, dominaban, sin embargo, la
lectura musical.
La Escuela de Música de San Ignacio de
Moxos cuenta con 280 alumnos de ambos sexos, de
edades que oscilan entre los 7 y los 18 años,
oriundos del pueblo de San Ignacio. Provienen
en su mayoría de hogares pobres y con un
alto grado de marginalidad social y cultural,
determinada en gran medida por su origen rural
y por su pertenencia a las culturas originarias
del país. Aunque el barroco misional acapara
la mayor parte del repertorio, también
incorpora canciones de la comunidad y los instrumentos
elaborados por hábiles manos de sus artesanos
La escuela tiene incluso un taller para el aprendizaje
del oficio, a la que asisten niños y adolescentes
del pueblo. Se incluye en el concierto una parte
folclórica, con flautas (todos en la escuela
la tocan), percusión, trajes tradicionales,
máscaras y danzas.
La Escuela de Música ha asumido el trabajo
de exploración y recopilación para
proporcionar a Piotr Nawrot el material con el
que continuar sus investigaciones.
Este realiza su actividad en colaboración
con APAC (Asociación Pro Arte y Cultura
de Santa Cruz), que organiza el Festival de Música
Barroca y Renacentista Americana en las que fueron
misiones de Chiquitos y Moxos.
Uno de los cometidos fundamentales de la orquesta
y del coro de San Ignacio es difundir este legado,
lanzando al viento valiosas piezas que durante
muchísimos años han permanecido
mudas en las partituras". |