| Esta sala
está dedicada a recordar la memoria del Virrey
Liniers y posee un mobiliario que se remonta al año
1840. Sabemos por tradición oral que pertenecieron a su bisnieta.
Estos muebles de estilo neobarroco, que
en España se identifican como isabelinos
(en homenaje a la reina Isabel II,
hija de Fernando VII), en nuestro país podrían
denominarse "estilo Manuelita"*,
con bastante exactitud cronológica con aquéllos.
* Hija del
gobernador de Buenos Aires Juan
Manuel de Rosas y máxima autoridad de la Confederación
argentina entre los años 1829 y 1832 y desde 1835 a 1852.
El juego de sala, está integrado
por sofá de tres medallones,
dos sillones que se caracterizan por sus brazos bajos, patas curvadas
y asientos bombé. Una mesa
de nogal del mismo estilo y tres sillas completan el mobiliario.
El retrato
del Virrey Liniers, preside la sala. Fue pintado por Paul
Chabas según indicaciones de Paul Groussac, primer biógrafo
de Liniers.
Entre los objetos que se encuentran en
exhibición, dos hacen especial referencia al héroe
de la Reconquista: un termómetro y una carta escrita de su
puño y letra desde Córdoba a su amigo Ramón
Olmedo ubicada sobre el "secreter", escritorio de caoba
con tapa volcable.
Entre las costumbres más difundidas
del siglo XIX, se destaca el ingenioso sistema de iluminación
de antaño: la Cornucopia.
Este espejo con marco de plata y dos pares de candelabros en sus
costados, era utilizado para iluminar el interior de la Casa. La
misma función cumplía la bellísima araña
adornada con cristalinos caireles que reflejaban la luz de las candelas
que formaban parte de la misma.
Una elegante estufa
de hierro fundido y de esmerada manufactura se halla ubicada
a la derecha de la sala. Se observa la cuidada ornamentación
en la puerta calada en la que se destaca la figura de una mujer
con los brazos extendidos parada sobre una rueda con alas. Este
artefacto servía no sólo para calefaccionar, sino
también para aromatizar los espaciosos ambientes de las casas
coloniales. |