Ir a la página principal del museo
Inicio El Museo Tour Virtual Actividades del Museo Área de Servicios Educativos La Tienda del Museo Contacto
Plano del Museo Galería Fotográfica
SALA 13 - Herrería
<Sala 12 - Plano del Museo - Sala 14>

La herrería se encuentra ubicada en el traspatio de la residencia. Aquí se recrea el oficio del herrero a través de la exhibición de los objetos utilizados en la forja del hierro, similares a los que se describen en los inventarios jesuíticos del siglo XVIII.

Carentes de maestros expertos en la enseñanza de este oficio, fueron los jesuitas quienes impartieron entre los peones de sus estancias los conocimientos necesarios que el oficio requería, convirtiéndolos en mano de obra especializada, que rivalizaron en habilidad con sus propios maestros.
El inventario de 1767 consigna además la existencia de una fundición de campanas "única en Córdoba" en la estancia de Alta Gracia.

A mediados del siglo XVII el hierro se importaba de Vizcaya, al norte de España en grandes cantidades de barras de sección cuadrada; en América se lo extraía de la región del Chaco santiagueño y de Brasil, aunque en menores proporciones.

En esta construcción, se observa el fuelle, instrumento de madera y laterales plegables de cuero, que recogía el aire y lo expulsaba a través de la tobera en dirección a un hornillo bajo la fragua. De esta manera se alimentaba el fuego donde el herrero calentaba el hierro que luego forjaba utilizando el yunque o bigornia.

La raíz de chilca, arbusto que abundaba en las sierras, la leña de vaca o estiércol, hojarasca (conjunto de hojas secas), charamasca (cortezas secas de árboles) eran algunos de los recursos naturales utilizados para encender la fragua, mientras que para producir el fuego, se usaban piedras de feldespato o cuarzo.

El hierro, siempre escaso, fue utilizado en obras estrictamente constructivas: herramientas, rejas, clavos, goznes, llaves, cadenas como también en implementos agrícolas. En la Estancia de Alta Gracia aún se conservan las rejas "lobulares reversibles atadas entre sí", elaborado motivo decorativo que lucen las ventanas de la residencia.

Después de la expulsión de los jesuitas, este edificio retirado en el fondo del traspatio, funcionó como cocina hasta 1795, como panadería hasta 1874 (conservándose aún la boca del horno de pan) y como pesebrera hasta mediados del siglo XX.

 
  Inicio - El Museo - Tour Virtual - Actividades - Servicios Educativos - La Tienda - Contacto

Diseño y Mantenimiento: Rafael Piñeiro